SOY libre realmente ???

Leyendo y estudiando de todo un poco voy comprendiendo mi historia que comenzó un día cuando un hombre (papá) y una mujer (mamá) copularon (me gusta decir “hicieron el amor” sin embargo para la nota prefiero un enfoque biológico).

Afortunadamente un espermatozoide en la mejor carrera de su vida logró ganar la competencia ante sus pares y penetrar (todavía un enigma de cómo lo logró) al interior de un óvulo. Se unieron y acá estoy!
Se inició un proceso digno de la mayor admiración de cualquier humano: desde una microscópica célula formada por mitad papá y mitad mamá se desarrolló un ser único: YO.

Pareciera que de la nada se crea un ser…lo cual parece mágico y maravilloso.

La fecundación requiere condiciones específicas y multifactoriales para que todo esto que simplifico suceda, y quienes están en la búsqueda de su procreación saben que puede convertirse en un deseo doloroso de concretar.
¿Qué inspiró ese proceso tan delicado y perfecto?

¿Qué fuerza obra para que todo funcione como la maquinaria más perfecta?

¿Qué impulsa tal creación? 

Uno se llena de preguntas…la mayoría respondidas por la metafísica y los dogmas…

 

Es Dios, es la Energía Universal, es el Espíritu Santo?

 

No lo sé. Sólo puedo reconocer que me conmueve, que me llena de gratitud estar aquí  VIVA escribiendo esta nota.

El resto son creencias adquiridas y que no llegan a explicar lo inexplicable…

…qué traen esos ADN de los progenitores?  Mucha información codificada magníficamente. Todo lo experimentado por esos seres que nos antecedieron en la genealogía han dejado huella en ese ADN.
El entorno desde el primer momento será condicionante de esa decodificación de nuestro ADN.

El embrión tomará del contexto energías y nutrientes para multiplicar sus células para ir generando un feto y luego un bebé en un proceso tremendo que llamamos gestación y que podemos comparar con una metamorfosis. Las condiciones bioquímicas del entorno irán moderando y regulando esa decodificación.

El cerebro en plena acción en pocos meses irá generando sinapsis y más sinapsis que en definitiva son los comandos de nuestro funcionamiento físico. Todo se automatiza para que funcione como la mejor de las orquestas en una melodía a mi criterio perfecta….hasta que aparece el trauma (impacto emocional).

Hay muchos estudios relacionados con cómo los sucesos emocionales de la madre inciden en su hijo en la gestación intrauterina. Por eso hablo de condicionamiento. Nuestro desarrollo depende de las condiciones del contexto para que ese ADN creado (papá y mamá) facilite la manifestación genética.

Somos seres emocionales, eso ya no tiene discusión, y emociones equivale a hormonas y neurotransmisores en acción.

En medicina se les pregunta a los pacientes acerca de las enfermedades que padecieron sus familiares porque “existe predisposición” a las mismas. Es sólo una posibilidad, pero se puede escapar de ella teniendo una vida con condiciones diferentes a las que hayan vivido esos familiares. Es decir con esfuerzo y constancia podemos salirnos “del condicionamiento” que nuestro cuerpo conoce desde el minuto cero de nuestra existencia. 

Todo esto que comento ha sido estudiado por miles de científicos y documentado en informes y libros. Bruce Lipton en su obra Biología de la Creencia explica de una manera comprensible para cualquier lector cómo funciona nuestra genética, la manifestación de los genes está supeditada a las condiciones del entorno. Y lo que todos debemos saber que ese entorno también incluye cómo pensamos. Con el proyecto Genoma Humano se logró entender que somos lo que nuestros genes pudieron manifestar según las condiciones contextuales.

Lo que estamos pensando en este mismo momento tiene que ver con todos los circuitos neuronales que se generaron en nuestro cerebro durante nuestro crecimiento. Creemos que somos pensadores pero en realidad son muy pocos los pensamientos nuevos, somos repetidores de los mismos pensamientos y acciones diarias.

Cuando te das cuenta de todo esto la pregunta inevitable es SOY REALMENTE LIBRE?

Si mi desarrollo en todos los sentidos estuvo condicionado a una bioquímica contextual al principio, luego mi cerebro y mis sentidos ante el bombardeo de estímulos fue generando circuitos neuronales y memorias celulares vinculadas a las emociones, si absorbí en mis primeros años toda la información de mi entorno entonces… ¿nunca elegí?¿ Creemos que elegimos? ¿O ya elegimos antes de nuestra concepción qué veníamos a experimentar en esta vida? Esta última pregunta puede tener una respuesta que le da mucho sentido a todo lo que describí: SI!

Vivimos la experiencia que tenemos que vivir o que elegimos vivir me parece hasta hoy. Es lo que mi intuición me va diciendo y dicen que es bastante certera, más que la mente

Los detonantes de tantas preguntas suelen ser:  una enfermedad, un accidente, malas relaciones, problemas económicos recurrentes, etc, etc. Tú sabrás cual es tu piedra en este momento. La mía fue mi salud y las enfermedades familiares.

… un día me sentí enferma o mejor dicho muy infeliz con mi vida sin comprender por qué, ¿Qué me pasa? ¿Qué me frena? ¿Por qué siento esto?

Allí empezó mi búsqueda y hasta este momento sigo buscando respuestas. Mágicamente van saliendo de mi interior…Eso es muy difícil de entender por la mente.

¿Tengo fe? Sí claro que la tengo, sobretodo en mí y en que esas respuestas seguirán llegando…El conocimiento también ayuda.

Mientras tanto voy ayudando a otros a comprender sus vidas y  a salir de esos estados internos emocionales tan incómodos e inexplicables. Diría que todo efecto tiene una causa. Trabajo en coaching en las causas para que los efectos sean diferentes y gratos.

Bendiciones.

Analía

Yo y mi niño interior

Mi niño interior

Este concepto hace alusión directa a todo lo que hemos vivenciado con nuestros sentidos internos y externos en la experiencia de vida. Pero lo más relevante de todo ello son las experiencias fuertemente ligadas a emociones. Voy a darte un ejemplo para que comprendas claramente de qué hablo.

Pedro era un niño de muy corta edad al que le gustaba jugar mucho con sus amigos y sus progenitores se negaban a ello. Obviamente Pedro se sentía frustrado. No comprendía a esos padres que vaya a saber por qué motivo, no le permitían socializar como a él le gustaba. Qué causó esa situación en ese niño que hasta hoy que ya es un adulto de 25 años? Son variadas las posibilidades pero una de ellas es que en el presente no logra comunicarse bien con los demás, no tiene amigos y no entiende qué le ocurre. Es desconfiado y si bien tiene cierto éxito en lo económico, hay una parte de él trabada emocionalmente. La explicación es sencilla: hay dentro suyo un niño desilusionado y quizás resentido porque no se le permitió “ser y hacer” lo que le gustaba en sus primeros años.

Quizás es la experiencia que debía vivir para aprender, quizás lo que sus padres simplemente querían era protegerlo…quizás…quizás…

No podemos saberlo. Pero sí podemos ayudarlo a tomar consciencia de lo que le ocurre, de los motivos de su malestar interior, de su intranquilidad. Hay en su interior una energía emocional asociada a experiencias no gratas que quedó retenida en el ser y requiere ser liberada.

Con Programación Neurolingüística  logramos en el proceso de coaching reeditar esas vivencias traumáticas para que la persona se libere de esas memorias. Se requiere de un experto muy bien preparado para percibir en su cliente qué lo tiene anclado al pasado.

El coaching es un arte que puede ser cultivado por personas empáticas y solidarias con el bienestar del otro. Si se es buen profesional se transforma en un desafío apasionante encontrar en su coachee (así se lo denomina) la manera de ayudarlo a salir de su prisión mental y emocional.

En mi caso personal he rescatado a mi niña interior, hice profundos allanamientos en las profundidades de mi ser para entender mis dolores tanto físicos como emocionales. Suturé cada herida y continúo abrazando y consolando a esa pequeña incomprendida que fui.

Cuando te transformas en madre comprendes muchas cosas del otro lado. Por lo tanto puedo decir que NO HAY CULPABLES, las cosas ocurren simplemente. Es la Vida. Cada uno hace lo que puede.

Pero a su vez voy a decirte que es uno quien decide si quiere quedarse atorado en la vida o trascender lo vivido. Y cuando uno sana a su niño interior logra dar un salto cuántico. Se libera de esas cuestiones emocionales que quedaron retenidas como “heridas”.

He desarrollado un video de reencuentro con mi niño interior que te comparto para que comiences a conectar con el o la tuyo/a. Te invito a hacer el ejercicio. Namasté.

“El mundo necesita adultos con sus niños internos más felices” 

Analía Herrlein

 

Emociones atrapadas

Corazón y Cerebro, dos grandes socios.

Las emociones nos diferencian de nuestros hermanos del reino animal, como así también caminar erguidos sobre dos extremidades y poseer capacidad cognitiva.

Se sabe que el cerebro que regula las emociones es el sistema límbico. Este en conjunto con el cerebro visceral o reptiliano y la neocorteza logran mantenernos con vida pese al bombardeo permanente de estímulos que nuestro cuerpo recibe. Mediante un mecanismo de interrelación perfecto de las tres partes mencionadas  mantenemos la homeostasis interna del cuerpo físico y nos relacionamos, procreamos y perpetuamos.

El cerebro límbico está compuesto por un conjunto de estructuras:

  • El tálamo (placer-dolor)
  • La amígdala (nutrición, protección, hostilidad)
  • El hipotálamo (cuidado de los otros, característica de los mamíferos)
  • Los bulbos olfatorios (vinculado con atracción y sentimientos de pertenencia)
  • La región septal (sexualidad)
  • El hipocampo (memoria de largo plazo)

Es todo un sistema dedicado a las respuestas emocionales, el aprendizaje, la memoria.  Este sistema límbico está asociado con la capacidad de sentir y desear, de PONER EL PASADO EN EL PRESENTE a través de los recuerdos y de revivir sentimientos y emociones del pasado. Toda percepción del medio exterior es procesada por el sistema límbico, dándole una carga emocional o emociones atrapadas que no logra procesar.  Esto explica que las situaciones del pasado con fuertes cargas emocionales sean fácilmente recordadas constituyendo traumas o fobias. También constituye el área capaz de dejarnos afectar por algo o por alguien, obteniéndose como respuesta los sentimientos: necesidad de dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, ser escuchado, compasión, ternura, empatía.

Evolutivamente hablando, esa estrechez o acercamiento sentimental, tan propio de los mamíferos, se realiza en pro de la perpetuación de la especie dado que los mamíferos requieren de un mayor cuidado tras su nacimiento por parte de sus progenitores. En pocas palabras, un bebé tiene mayores probabilidades de sobrevivir con el cuidado de su madre, y aún mayores probabilidades si entre progenitores (padre y madre) hay ese vínculo o acercamiento, duplicándose sus probabilidades de supervivencia ya que los mamíferos (y en especial los humanos) requieren de un tiempo de desarrollo y cuidado de sus padres hasta poder valerse por ellos mismos.

El neocórtex se desarrollará de acuerdo al desarrollo social del individuo, es por ello que los recién nacidos requieren del estímulo vincular con sus progenitores, experimentar con sus sentidos para el lenguaje y más tarde la lectoescritura. Todo contribuirá al proceso racional de entendimiento y de análisis luego de pasar por : el aprendizaje, el razonamiento, la memoria, el  lenguaje y la aritmética, la resolución de problemas, análisis y síntesis, la utilización del razonamiento lógico y del pensamiento crítico y creativo. Un intrincado proceso que nos permitirá SABER, tener conocimientos y capacidad para aplicarlos.

Lo curioso es que a la hora de decidir el neocórtex no domina la situación,  los cerebros visceral y reptiliano son los que responden espontáneamente, sin dar lugar al razonamiento. Esto a menos que la persona haya trabajado sus memorias logrando un alto grado de consciencia.

Estudios recientes determinan que nuestro corazón también “piensa” por llamarlo de alguna manera. Y es que este maravilloso órgano posee un campo electromagnético que “conecta primero”, antes que la mente con el TODO.

Si en este momento escuchas latir a tu corazón orgánicamente sentirás su movimiento de sístole y diástole en términos fisiológicos. Pero lo más importante radica en que su campo electromagnético es muchísimo más grande que el del cerebro,  se demostró que conecta con otros corazones a tres metros de distancia.banner-997373_1920-1

 Lograr un estado Flow (Mihály Csíkszentmihályi)  es fluir con el corazón en un estado emocional positivo completamente sanador. Puedes  imaginar al corazón como una maravillosa rosa roja púrpura  y puedes sentir cómo un bello pimpollo se abre mágicamente en tu pecho,  su perfume exquisito invade tu cuerpo, cada célula, cada rincón de tu ser. Luego emana al exterior para impregnar todo tu entorno con este aroma, nada se resiste a esta magia. Pues sí! Nada, porque conecta con el TODO.  Así nos sentiremos “parte de” todo lo que nos rodea y en nuestro interior simplemente sentiremos esa vocecita que nos dice por aquí sí o por aquí no, he aquí la gran protagonista: la intuición. Así operan las emociones más benéficas que poseemos: el amor y la gratitud.

¿Dónde quedó la mente aquí podrías preguntarme? Pues cerebro y corazón son socios que se respetan mucho. Pero el corazón actúa primero, le gana al cerebro. Si te has enamorado entenderás perfectamente de qué estoy hablando. Ahora bien, es importante que haya coherencia entre ambos para que podamos funcionar con plenitud del SER.

¿Qué ocurre a nivel fisiológico? El corazón funciona más que como bomba como glándula que procesa TODA  la información de nuestro cuerpo. conscioushumanenergy22_02

Se ha descubierto que el 65% del corazón está formado por neuronas y secreta más hormonas que el sistema límbico del cerebro: dopamina (hormona de la alegría), péptido auriculonatriurético (regula la tensión arterial a través de la función renal), oxitocina (hormona del amor), prolactina (para amamantar y defender el hijo). Además el corazón posee receptores para todas las hormonas que existen en el organismo, lo cual lo convierte en el Director del Ser. Todos los humanos nos regimos por patrones que responden a seis emociones: miedo, tristeza, ira, gratitud, alegría y cariño. Estas emociones se entrelazan para generar nuestros estados emocionales que nuestro corazón regula.

La mente es lo que tú crees que es el mundo y lo que ocurre en él. Y todos percibimos diferente, cada uno de nosotros tiene un “mapa mental” de las experiencias de vida. Y en ese mapa están las emociones muy comprometidas.

Nacemos con un equipaje transgeneracional, cultural y genético que nos otorga una sabiduría interior que podemos desarrollar. Pero ese desarrollo estará supeditado a cómo vivas tus primeros años con tus vínculos. Las emociones básicas o cimientos de la vida son las primeras interpretaciones que hacemos cuando iniciamos nuestra experiencia vital en este plano 3D. Sanar esas percepciones para conectar con el amor y la gratitud te abrirá el camino hacia la coherencia entre tu cerebro y tu corazón. Sana tu mente, y la magia ocurrirá. 

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