Creer y Hacer para Lograr lo que deseamos.

Voy a hacer concreta: nos gusta soñar pero nos cuesta hacer. Pasa que nos ponemos excusas diversas: es que me crié así, no tengo los conocimientos necesarios, me falta esto o aquello, no tengo suerte…te suena? O le echamos la culpa al gobierno, la economía, el barrio o a quien nos mire mal. En fin, nos excusamos para no hacer lo que hay que hacer.

Muchas veces el trasfondo es que no sabemos bien “qué queremos” por lo cual nuestra motivación cae abruptamente. Y por otro lado “no creemos que podemos” lograr ciertos objetivos, es decir que dudamos de nuestra capacidad.

Empecemos por el principio: creo en mí? Me siento capaz de ir tras mi sueño o anhelo? me doy cuenta que soy mi propio obstáculo?

Parate frente al espejo y observate:  cómo te ves? qué te dice tu vocecita interior? te juzga? te pondera? 

Hay personas que no pueden hacer ese ejercicio frente al espejo porque no se aceptan, porque se rechazan, se sienten desvalorizados, no se gustan. En cambio quienes tienen seguridad en sí mismos y una sana autoestima lo hacen tranquilamente y hasta tienen diálogos como: qué lindo soy! cada día me veo mejor! vamos por más!…

Simplemente se trata de darnos cuenta cómo está nuestra autoimagen para entender por qué no podemos avanzar en la concreción de lo que deseamos. Y lo mismo ocurre cuando sentimos que no podemos relacionarnos como nos gustaría, algo pasa internamente a nivel mental.

Si creemos que podemos, si tenemos una buena autoestima y autoconfianza es difícil que las dificultades nos derroten fácilmente. Nuestra actitud podrá bajar un poco pero pronto nos recuperaremos para seguir adelante tras la conquista de nuestros objetivos.

También puede ocurrir que no seamos constantes, que la disciplina sea una debilidad. Sostener acciones en el tiempo nos hace disciplinados y aquí la fuerza de voluntad es la que rige nuestra vida.

La mente suele jugarnos malas pasadas si no sabemos educarla, dirigirla, porque tiende a hacer lo que aprendió, lo de siempre, a repetir los patrones adquiridos, usando siempre los mismos circuitos neuronales. Esto tiene que ver con nuestro funcionamiento cerebral, el cual siempre tiende a ser lo más económico posible. Pensar o aprender algo nuevo al cerebro le demanda más energía, lo cual ya es un escollo a enfrentar en nuestro interior. Esto explica por qué la educación desde pequeños es tan importante, todo lo que aprendemos desde niños será lo que prevalezca en nuestra adultez facilitando u obstaculizando nuestro éxito en la vida.

Esto que comento es un poco el fundamento de porqué nos cuesta tanto cambiar y generar nuevos hábitos. Pero con decisión  y determinación se puede lograr. Será necesario autoevaluarnos en todos los aspectos que mencioné para que la motivación sea más fuerte que la experiencia vivida previamente. Indudablemente el autoconocimiento y la honestidad con nosotros mismos son factores cruciales.

Vivir una nueva “vida” liberándonos de patrones del pasado se puede convertir en una apasionante aventura. Sólo debemos estar claros en lo que queremos y ponernos en acción.

Un ejercicio que te invito a hacer es el siguiente: tomate unos minutos de tranquilidad al aire libre preferentemente, observá el entorno, todo lo que hay en él, los colores, las formas, unos minutos sólo de observación;  luego cerrá los ojos y concentrate en los sonidos del lugar, lejanos y cercanos, agudiza tu percepción auditiva; continua con tu respiración, concentrate en sentir cómo el aire entra por tu nariz, llevalo hasta el abdomen y luego exhalá lentamente relajando tu cuerpo, inhala y exhala varias veces lo más pausado posible; ahora sentí tu corporalidad, los latidos de tu corazón, tu cuero cabelludo, tu piel, la temperatura del entorno, los olores… Disfruta de este momento de No Mente. Con este ejercicio activas los sentidos, te predisponés a vivir algo diferente.

Es muy probable que cuando vuelvas a tus actividades te sientas un poco raro/a lo cual significa que lo hiciste muy bien!. Haz el hábito de tomarte todos los días un rato para conectarte con tus sentidos, ello disminuye el stress y vas a sentirte más motivado para Hacer lo que hay que hacer.

Sólo será cuestión ahora de ir monitoreando los resultados de nuestras acciones para corregir y ajustar. Si la frustración aparece habrá que revisar nuestras creencias para planificar nuevas estrategias. Todo esto aplica a cualquier objetivo que nos pongamos: bajar de peso, cuidar nuestra salud, cursar una carrera, formar una pareja…lo que tú quieras. Recuerda que debes tener bien claro qué quieres y así el Universo no podrá resistirse a dártelo si persistes.

Mi propuesta de coaching transformacional usando técnicas de PNL, EFT, Mindfulness, Huna, etc. está orientada a ayudarte a lograr esos cambios que querés y no lográs producto de tu historia, de lo que repetís y repetís sin encontrar una salida. A veces no podemos solos, debemos pedir ayuda, lo cual también es un aprendizaje que se puede convertir en el inicio de un cambio que ni imaginábamos.

Bendiciones y feliz vida!

 

 

Emociones atrapadas

Corazón y Cerebro, dos grandes socios.

Las emociones nos diferencian de nuestros hermanos del reino animal, como así también caminar erguidos sobre dos extremidades y poseer capacidad cognitiva.

Se sabe que el cerebro que regula las emociones es el sistema límbico. Este en conjunto con el cerebro visceral o reptiliano y la neocorteza logran mantenernos con vida pese al bombardeo permanente de estímulos que nuestro cuerpo recibe. Mediante un mecanismo de interrelación perfecto de las tres partes mencionadas  mantenemos la homeostasis interna del cuerpo físico y nos relacionamos, procreamos y perpetuamos.

El cerebro límbico está compuesto por un conjunto de estructuras:

  • El tálamo (placer-dolor)
  • La amígdala (nutrición, protección, hostilidad)
  • El hipotálamo (cuidado de los otros, característica de los mamíferos)
  • Los bulbos olfatorios (vinculado con atracción y sentimientos de pertenencia)
  • La región septal (sexualidad)
  • El hipocampo (memoria de largo plazo)

Es todo un sistema dedicado a las respuestas emocionales, el aprendizaje, la memoria.  Este sistema límbico está asociado con la capacidad de sentir y desear, de PONER EL PASADO EN EL PRESENTE a través de los recuerdos y de revivir sentimientos y emociones del pasado. Toda percepción del medio exterior es procesada por el sistema límbico, dándole una carga emocional o emociones atrapadas que no logra procesar.  Esto explica que las situaciones del pasado con fuertes cargas emocionales sean fácilmente recordadas constituyendo traumas o fobias. También constituye el área capaz de dejarnos afectar por algo o por alguien, obteniéndose como respuesta los sentimientos: necesidad de dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, ser escuchado, compasión, ternura, empatía.

Evolutivamente hablando, esa estrechez o acercamiento sentimental, tan propio de los mamíferos, se realiza en pro de la perpetuación de la especie dado que los mamíferos requieren de un mayor cuidado tras su nacimiento por parte de sus progenitores. En pocas palabras, un bebé tiene mayores probabilidades de sobrevivir con el cuidado de su madre, y aún mayores probabilidades si entre progenitores (padre y madre) hay ese vínculo o acercamiento, duplicándose sus probabilidades de supervivencia ya que los mamíferos (y en especial los humanos) requieren de un tiempo de desarrollo y cuidado de sus padres hasta poder valerse por ellos mismos.

El neocórtex se desarrollará de acuerdo al desarrollo social del individuo, es por ello que los recién nacidos requieren del estímulo vincular con sus progenitores, experimentar con sus sentidos para el lenguaje y más tarde la lectoescritura. Todo contribuirá al proceso racional de entendimiento y de análisis luego de pasar por : el aprendizaje, el razonamiento, la memoria, el  lenguaje y la aritmética, la resolución de problemas, análisis y síntesis, la utilización del razonamiento lógico y del pensamiento crítico y creativo. Un intrincado proceso que nos permitirá SABER, tener conocimientos y capacidad para aplicarlos.

Lo curioso es que a la hora de decidir el neocórtex no domina la situación,  los cerebros visceral y reptiliano son los que responden espontáneamente, sin dar lugar al razonamiento. Esto a menos que la persona haya trabajado sus memorias logrando un alto grado de consciencia.

Estudios recientes determinan que nuestro corazón también “piensa” por llamarlo de alguna manera. Y es que este maravilloso órgano posee un campo electromagnético que “conecta primero”, antes que la mente con el TODO.

Si en este momento escuchas latir a tu corazón orgánicamente sentirás su movimiento de sístole y diástole en términos fisiológicos. Pero lo más importante radica en que su campo electromagnético es muchísimo más grande que el del cerebro,  se demostró que conecta con otros corazones a tres metros de distancia.banner-997373_1920-1

 Lograr un estado Flow (Mihály Csíkszentmihályi)  es fluir con el corazón en un estado emocional positivo completamente sanador. Puedes  imaginar al corazón como una maravillosa rosa roja púrpura  y puedes sentir cómo un bello pimpollo se abre mágicamente en tu pecho,  su perfume exquisito invade tu cuerpo, cada célula, cada rincón de tu ser. Luego emana al exterior para impregnar todo tu entorno con este aroma, nada se resiste a esta magia. Pues sí! Nada, porque conecta con el TODO.  Así nos sentiremos “parte de” todo lo que nos rodea y en nuestro interior simplemente sentiremos esa vocecita que nos dice por aquí sí o por aquí no, he aquí la gran protagonista: la intuición. Así operan las emociones más benéficas que poseemos: el amor y la gratitud.

¿Dónde quedó la mente aquí podrías preguntarme? Pues cerebro y corazón son socios que se respetan mucho. Pero el corazón actúa primero, le gana al cerebro. Si te has enamorado entenderás perfectamente de qué estoy hablando. Ahora bien, es importante que haya coherencia entre ambos para que podamos funcionar con plenitud del SER.

¿Qué ocurre a nivel fisiológico? El corazón funciona más que como bomba como glándula que procesa TODA  la información de nuestro cuerpo. conscioushumanenergy22_02

Se ha descubierto que el 65% del corazón está formado por neuronas y secreta más hormonas que el sistema límbico del cerebro: dopamina (hormona de la alegría), péptido auriculonatriurético (regula la tensión arterial a través de la función renal), oxitocina (hormona del amor), prolactina (para amamantar y defender el hijo). Además el corazón posee receptores para todas las hormonas que existen en el organismo, lo cual lo convierte en el Director del Ser. Todos los humanos nos regimos por patrones que responden a seis emociones: miedo, tristeza, ira, gratitud, alegría y cariño. Estas emociones se entrelazan para generar nuestros estados emocionales que nuestro corazón regula.

La mente es lo que tú crees que es el mundo y lo que ocurre en él. Y todos percibimos diferente, cada uno de nosotros tiene un “mapa mental” de las experiencias de vida. Y en ese mapa están las emociones muy comprometidas.

Nacemos con un equipaje transgeneracional, cultural y genético que nos otorga una sabiduría interior que podemos desarrollar. Pero ese desarrollo estará supeditado a cómo vivas tus primeros años con tus vínculos. Las emociones básicas o cimientos de la vida son las primeras interpretaciones que hacemos cuando iniciamos nuestra experiencia vital en este plano 3D. Sanar esas percepciones para conectar con el amor y la gratitud te abrirá el camino hacia la coherencia entre tu cerebro y tu corazón. Sana tu mente, y la magia ocurrirá. 

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Los pequeños líderes

Liderazgo familiar, el ejemplo.

La mayoría de los padres queremos que nuestros hijos se desarrollen, sean felices y en lo posible que les vaya mejor que a nosotros. Sin embargo nos contradecimos con la forma en que los educamos. Esto se debe a que simplemente repetimos lo que hicieron nuestros padres con nosotros, pues esa es la información que tenemos referida a ser padres.

Los hijos aprenden del ejemplo, de lo que observan en sus padres, de las palabras que les dicen, de las creencias que los padres tienen sobre la vida. Esto es lo preponderante en sus vidas, luego llega la influencia de la escuela y la sociedad en su formación. the-little-girl-277697_1920 (1)

Esto lo podemos comprender reflexionando sobre nosotros mismos. En nuestro cerebro están grabadas las palabras de las personas que nos criaron, las imágenes y también los momentos poco felices cargados de emociones, que generalmente no pudimos procesar y quedaron allí, como una energía retenida en la profundidad de nuestro ser. Estos suelen ser factores que nos bloquean en la realización de nuestras metas y hasta puede que sean motivo de enfermedad o síntoma.

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La infancia es vital en todos nosotros, en ella se generaron los cimientos que sostienen la estructura de nuestra existencia.

Los grandes dramaturgos de la literatura que plasmaron sus dolores emocionales en magníficas obras, eran personas que vivieron el dolor de padres poco afectivos, maltratadores, manipuladores, poco comprensivos, severos. La autora Alice Miller describe historias de estos individuos en su libro el Cuerpo nunca miente. Estos artistas en cierta forma volcaron en sus obras sus sentimientos,  una manera de drenar tanto sufrimiento y la mayoría de ellos murieron presos de enfermedades a corta edad. Obviamente la enfermedad fue una manifestación física de aquellos momentos tan tremendos en sus vidas infantiles.

Pero si queremos que nuestros hijos vivan con plenitud desde muy pequeños los padres podemos educarlos para ser exitosos y felices.

El respeto es un factor crucial, si el niño es respetado va a aprender perfectamente a ser respetuoso con los demás pero sobretodo consigo mismo. Su autoestima crecerá en su interior como un bambú. La tolerancia, el optimismo en la vida, la solidaridad, la amistad, la libertad en todos sus tintes se aprenden en la intimidad de la familia. 

Los castigos desenfrenados como dejar al niño sin alimentarse o las agresiones físicas o verbales son metodologías nefastas pues atentan contra su integridad emocional. El niño que reprime sus emociones como enojo, ira, rabia, vergüenza, humillación,  va acumulando estos sentimientos en su interior y cuando puede los saca en forma de golpes, mal comportamiento, hiperactividad cuando está con sus pares. Y nos enojamos con ellos. No estamos entendiendo el mensaje. Su conducta no es “casual”, debemos comprender que responde a su interior, a lo que siente.  El diálogo es sin duda el camino para conectar con nuestros hijos cuando ocurren estas situaciones.

Un niño necesita mucho amor, comprensión, ser atendido por sus padres, necesita de la presencia de ellos para crecer fortalecido en su interior. Pero también requiere de límites que sean claros y se cumplan sin contradicciones. Muchas veces los padres no se ponen de acuerdo y dan dobles mensajes a sus hijos que los confunden. Cuidado con ello.

La mente de un niño es una hoja en blanco donde los adultos comenzamos a escribir desde el primer día de sus existencia. Elijamos con responsabilidad y amor qué queremos escribir en ella. Namasté.