Yo y mi niño interior

Mi niño interior

Este concepto hace alusión directa a todo lo que hemos vivenciado con nuestros sentidos internos y externos en la experiencia de vida. Pero lo más relevante de todo ello son las experiencias fuertemente ligadas a emociones. Voy a darte un ejemplo para que comprendas claramente de qué hablo.

Pedro era un niño de muy corta edad al que le gustaba jugar mucho con sus amigos y sus progenitores se negaban a ello. Obviamente Pedro se sentía frustrado. No comprendía a esos padres que vaya a saber por qué motivo, no le permitían socializar como a él le gustaba. Qué causó esa situación en ese niño que hasta hoy que ya es un adulto de 25 años? Son variadas las posibilidades pero una de ellas es que en el presente no logra comunicarse bien con los demás, no tiene amigos y no entiende qué le ocurre. Es desconfiado y si bien tiene cierto éxito en lo económico, hay una parte de él trabada emocionalmente. La explicación es sencilla: hay dentro suyo un niño desilusionado y quizás resentido porque no se le permitió “ser y hacer” lo que le gustaba en sus primeros años.

Quizás es la experiencia que debía vivir para aprender, quizás lo que sus padres simplemente querían era protegerlo…quizás…quizás…

No podemos saberlo. Pero sí podemos ayudarlo a tomar consciencia de lo que le ocurre, de los motivos de su malestar interior, de su intranquilidad. Hay en su interior una energía emocional asociada a experiencias no gratas que quedó retenida en el ser y requiere ser liberada.

Con Programación Neurolingüística  logramos en el proceso de coaching reeditar esas vivencias traumáticas para que la persona se libere de esas memorias. Se requiere de un experto muy bien preparado para percibir en su cliente qué lo tiene anclado al pasado.

El coaching es un arte que puede ser cultivado por personas empáticas y solidarias con el bienestar del otro. Si se es buen profesional se transforma en un desafío apasionante encontrar en su coachee (así se lo denomina) la manera de ayudarlo a salir de su prisión mental y emocional.

En mi caso personal he rescatado a mi niña interior, hice profundos allanamientos en las profundidades de mi ser para entender mis dolores tanto físicos como emocionales. Suturé cada herida y continúo abrazando y consolando a esa pequeña incomprendida que fui.

Cuando te transformas en madre comprendes muchas cosas del otro lado. Por lo tanto puedo decir que NO HAY CULPABLES, las cosas ocurren simplemente. Es la Vida. Cada uno hace lo que puede.

Pero a su vez voy a decirte que es uno quien decide si quiere quedarse atorado en la vida o trascender lo vivido. Y cuando uno sana a su niño interior logra dar un salto cuántico. Se libera de esas cuestiones emocionales que quedaron retenidas como “heridas”.

He desarrollado un video de reencuentro con mi niño interior que te comparto para que comiences a conectar con el o la tuyo/a. Te invito a hacer el ejercicio. Namasté.

“El mundo necesita adultos con sus niños internos más felices” 

Analía Herrlein

 

Emociones atrapadas

Corazón y Cerebro, dos grandes socios.

Las emociones nos diferencian de nuestros hermanos del reino animal, como así también caminar erguidos sobre dos extremidades y poseer capacidad cognitiva.

Se sabe que el cerebro que regula las emociones es el sistema límbico. Este en conjunto con el cerebro visceral o reptiliano y la neocorteza logran mantenernos con vida pese al bombardeo permanente de estímulos que nuestro cuerpo recibe. Mediante un mecanismo de interrelación perfecto de las tres partes mencionadas  mantenemos la homeostasis interna del cuerpo físico y nos relacionamos, procreamos y perpetuamos.

El cerebro límbico está compuesto por un conjunto de estructuras:

  • El tálamo (placer-dolor)
  • La amígdala (nutrición, protección, hostilidad)
  • El hipotálamo (cuidado de los otros, característica de los mamíferos)
  • Los bulbos olfatorios (vinculado con atracción y sentimientos de pertenencia)
  • La región septal (sexualidad)
  • El hipocampo (memoria de largo plazo)

Es todo un sistema dedicado a las respuestas emocionales, el aprendizaje, la memoria.  Este sistema límbico está asociado con la capacidad de sentir y desear, de PONER EL PASADO EN EL PRESENTE a través de los recuerdos y de revivir sentimientos y emociones del pasado. Toda percepción del medio exterior es procesada por el sistema límbico, dándole una carga emocional o emociones atrapadas que no logra procesar.  Esto explica que las situaciones del pasado con fuertes cargas emocionales sean fácilmente recordadas constituyendo traumas o fobias. También constituye el área capaz de dejarnos afectar por algo o por alguien, obteniéndose como respuesta los sentimientos: necesidad de dar o recibir afecto, recibir atención, consideración, ser escuchado, compasión, ternura, empatía.

Evolutivamente hablando, esa estrechez o acercamiento sentimental, tan propio de los mamíferos, se realiza en pro de la perpetuación de la especie dado que los mamíferos requieren de un mayor cuidado tras su nacimiento por parte de sus progenitores. En pocas palabras, un bebé tiene mayores probabilidades de sobrevivir con el cuidado de su madre, y aún mayores probabilidades si entre progenitores (padre y madre) hay ese vínculo o acercamiento, duplicándose sus probabilidades de supervivencia ya que los mamíferos (y en especial los humanos) requieren de un tiempo de desarrollo y cuidado de sus padres hasta poder valerse por ellos mismos.

El neocórtex se desarrollará de acuerdo al desarrollo social del individuo, es por ello que los recién nacidos requieren del estímulo vincular con sus progenitores, experimentar con sus sentidos para el lenguaje y más tarde la lectoescritura. Todo contribuirá al proceso racional de entendimiento y de análisis luego de pasar por : el aprendizaje, el razonamiento, la memoria, el  lenguaje y la aritmética, la resolución de problemas, análisis y síntesis, la utilización del razonamiento lógico y del pensamiento crítico y creativo. Un intrincado proceso que nos permitirá SABER, tener conocimientos y capacidad para aplicarlos.

Lo curioso es que a la hora de decidir el neocórtex no domina la situación,  los cerebros visceral y reptiliano son los que responden espontáneamente, sin dar lugar al razonamiento. Esto a menos que la persona haya trabajado sus memorias logrando un alto grado de consciencia.

Estudios recientes determinan que nuestro corazón también “piensa” por llamarlo de alguna manera. Y es que este maravilloso órgano posee un campo electromagnético que “conecta primero”, antes que la mente con el TODO.

Si en este momento escuchas latir a tu corazón orgánicamente sentirás su movimiento de sístole y diástole en términos fisiológicos. Pero lo más importante radica en que su campo electromagnético es muchísimo más grande que el del cerebro,  se demostró que conecta con otros corazones a tres metros de distancia.banner-997373_1920-1

 Lograr un estado Flow (Mihály Csíkszentmihályi)  es fluir con el corazón en un estado emocional positivo completamente sanador. Puedes  imaginar al corazón como una maravillosa rosa roja púrpura  y puedes sentir cómo un bello pimpollo se abre mágicamente en tu pecho,  su perfume exquisito invade tu cuerpo, cada célula, cada rincón de tu ser. Luego emana al exterior para impregnar todo tu entorno con este aroma, nada se resiste a esta magia. Pues sí! Nada, porque conecta con el TODO.  Así nos sentiremos “parte de” todo lo que nos rodea y en nuestro interior simplemente sentiremos esa vocecita que nos dice por aquí sí o por aquí no, he aquí la gran protagonista: la intuición. Así operan las emociones más benéficas que poseemos: el amor y la gratitud.

¿Dónde quedó la mente aquí podrías preguntarme? Pues cerebro y corazón son socios que se respetan mucho. Pero el corazón actúa primero, le gana al cerebro. Si te has enamorado entenderás perfectamente de qué estoy hablando. Ahora bien, es importante que haya coherencia entre ambos para que podamos funcionar con plenitud del SER.

¿Qué ocurre a nivel fisiológico? El corazón funciona más que como bomba como glándula que procesa TODA  la información de nuestro cuerpo. conscioushumanenergy22_02

Se ha descubierto que el 65% del corazón está formado por neuronas y secreta más hormonas que el sistema límbico del cerebro: dopamina (hormona de la alegría), péptido auriculonatriurético (regula la tensión arterial a través de la función renal), oxitocina (hormona del amor), prolactina (para amamantar y defender el hijo). Además el corazón posee receptores para todas las hormonas que existen en el organismo, lo cual lo convierte en el Director del Ser. Todos los humanos nos regimos por patrones que responden a seis emociones: miedo, tristeza, ira, gratitud, alegría y cariño. Estas emociones se entrelazan para generar nuestros estados emocionales que nuestro corazón regula.

La mente es lo que tú crees que es el mundo y lo que ocurre en él. Y todos percibimos diferente, cada uno de nosotros tiene un “mapa mental” de las experiencias de vida. Y en ese mapa están las emociones muy comprometidas.

Nacemos con un equipaje transgeneracional, cultural y genético que nos otorga una sabiduría interior que podemos desarrollar. Pero ese desarrollo estará supeditado a cómo vivas tus primeros años con tus vínculos. Las emociones básicas o cimientos de la vida son las primeras interpretaciones que hacemos cuando iniciamos nuestra experiencia vital en este plano 3D. Sanar esas percepciones para conectar con el amor y la gratitud te abrirá el camino hacia la coherencia entre tu cerebro y tu corazón. Sana tu mente, y la magia ocurrirá. 

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Sanar mi interior, un desafío.

Los recuerdos, primeros indicios

Nacemos con un buen equipaje de creencias de nuestra evolución, cultura, familia. Todas limitaciones que, mientras somos niños pese a ellas, somos totalmente abiertos y receptivos a lo que nos da la vida. Vivimos con entrega y pasión. Con las primeras heridas comenzamos a construir las primeras corazas y máscaras, es decir, generamos mecanismos que nos permitan adaptar y sobrevivir. Esto último no es lo mismo que vivir, así nos vamos enredando en lugar de danzar con la vida.

Para darnos cuenta de cómo anda nuestra salud emocional, a veces sólo basta con echar una mirada a los recuerdos y contemplar si ellos sacan sonrisas y alegría en nuestro rostro o lo contrario. Si ocurre lo segundo la sugerencia es encontrar un camino que nos permita conectar con ese niño que fuimos y averiguar qué necesidades quedaron pendientes. Haciendo un proceso sanador que por ahí llaman rescatando a mi niño interior se logra consolar y abrazar a ese pequeño ser que aún vive en las profundidades de nuestro ser.

Es llamativo dialogar con personas que se manifiestan muy felices y al explorar sus recuerdos se llenan de amor y sonrisas al conectar con ellos. En cambio aquellas otras que viven enfermas o con problemas vinculares manifiestan haber tenido infancias difíciles o  problemáticas.

Si el niño interior está herido surge un adulto inestable, rígido, con dificultades para ser feliz. Grinder, co creador de la PNL,  le llama el ladrón interior. boy-477013_1280

El niño interior crea el sistema de “creencias básico” en el inconsciente, esto tiene que ver con los primeros sentimientos en edad muy temprana.

Rudolf Steiner determinó que esos sentimientos se reviven en ciclos de 7 años.

Freud habló de una necesidad de repetir. Jung lo denominó Niño Maravilloso, el cual posee un potencial innato, cuando sanamos sus heridas y los amparamos, se convierte en una fuente de energía inagotable.

“La infancia te demuestra que no necesitas grandes cosas para disfrutar y ser feliz.

¿Cómo es un niño? Humilde por naturaleza, le gusta jugar y aprender, fluye con sus emociones, no juzga ni se juzga, no hiere ni se hiere porque tiene contacto con el TODO.

Cualidades del ser verdadero:

                                                                                               Amorosidad  child-817369_1920

                                                            Cooperación

                                                           Alegría

                                                            Entusiasmo

                                Aceptación

                                                            Paz

                                                              Esencia espiritual

Esas son las cualidades de los niños que por todo lo mencionado se van opacando.

“Todos somos productos de nuestra infancia”. Michael Jackson.

Agresividad, baja autoestima, Co-dependencia, adicciones, desconfianza, disfunciones sexuales, miedo, autoexigencia, etc. Son en su mayoría resultado de las llamadas heridas del alma. Cuando limpiamos estas emociones se logra estabilidad emocional que se traduce en adaptabilidad en la vida a las circunstancias que se presenten.

Desde la Gestalt la sanación de nuestro niño interior tiene que ver con que la persona cambie su personalidad (ego) dándose cuenta de las situaciones que arrastra desde la niñez entorpeciendo su crecimiento, sus situaciones no completadas, que quedaron abiertas o interrumpidas, a veces durante muchos años.

Sanar nuestro niño interior implica trascender los miedos, aprehensiones y obstáculos generados por mí mismo en mis primeros años.

El niño interior es prácticamente el Alma de una persona, creada por su experiencia vital, la cual sabemos se genera a través de nuestros sentidos.

El rescate y la recuperación del niño interior es una tarea que requiere de tiempo y espacio perfectos para que ese ser que tenemos oculto, guardado en las profundidades de nuestro inconsciente salga y permite su rescate, su sanación.

La potencialidad del ser será la más beneficiada cuando ese niño interior se manifieste.

“La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños”. Friedrich Nietzsche.

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