Nuestros primeros vínculos

Los seres humanos somos seres de relación: nuestra primera relación inicia en el vientre materno. Los sentimientos que nuestra progenitora tenga hacia ese pequeño ser que somos son más que importantes. Ese primer vínculo queda ya impreso en nuestra memoria celular. Así si llegamos al mundo sin ser deseados es muy probable que se instale en nosotros la primer herida del alma: el rechazo. Y ésta nos acompañará durante nuestras vidas convirtiéndose en un gran desafío sanarla y superarla. pregnant-woman-1130612_1920

Nacemos y la historia continúa: aparece la figura de papá y el resto de la familia. Si nos sentimos amados y contenidos esos vínculos serán maravillosos pero si hay excesos como la sobre protección o el abandono, es muy probable que aparezcan dificultades a medida que crecemos para relacionarnos. La cercanía de mamá es primordial para un neonato para lograr su desarrollo emocional.

Soy madre de cinco hijos y una actúa por instinto a la hora de criar a un hijo pero a veces pese a ello nos equivocamos. Recuerdo que no permitía a mi hijo mayor ensuciarse y cuando comenzó el jardín la maestra sorprendida me manifestó que al pequeño no le gustaba trabajar con materiales blandos que pegotearan sus dedos. Imaginen mi vergüenza!! Pequeñas cosas que hacemos tienen gran impacto en las personalidad de nuestros descendientes. baby-428395_1920

Un pequeño cuyos padres trabajan todo el día sentirá en cierta forma abandono de parte de ellos y esa es otra gran herida de la infancia. Estos niños se convertirán en adultos con relaciones de co dependencia con sus parejas por ejemplo.

Ser padres es una tarea ardua en la cual los equilibrios y límites son fundamentales para que los hijos se desarrollen plenamente. Y el tema de relacionarse es de gran peso en los pequeños. Hoy sabemos del bullying en los colegios y muchas veces la raíz está en la crianza. Un niño que ha sido castigado desmedidamente o burlado por sus progenitores o parientes es un blanco fácil.persons-731514_1920

Concluyendo nuestra manera de relacionarnos se inicia en la gestación, luego iremos  modelando a nuestros padres y adquiriendo sus formas. Ser conscientes de esto hace que podamos generar cambios. El primer paso es darnos cuenta de cómo aprendimos a relacionarnos con los demás. A partir de allí con ayuda se pueden ir gestando los cambios que necesitemos para mejorar nuestros vínculos. Si se quiere, se puede.

 

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