Cuando nuestra relación está mal…

Una historia como tantas…

Andrea es un mujer joven, bonita, trabajadora, inteligente pero que se siente atrapada en una relación antes magnífica con su pareja. No entiende qué le ocurre pero sí sabe lo que siente casi a diario cuando se encuentra con su marido. Sus palabras le resultan agresivas e interpreta cierto rechazo en el hombre con el cual comparte su vida desde hace más de 10 años.couple-1343952_1920

Se conocieron jóvenes, se enamoraron y resolvieron tres años después contraer matrimonio. Tuvieron dos hijos y ella hoy parece no entender cómo se enamoró de ese hombre. El tampoco comprende qué le ocurre a ella pero se consuela suponiendo que es sólo una crisis.

Pero vayamos un poco más atrás. Andrea fue una hija no deseada por su madre, pero sí mucho por su padre. Nació días más tarde de la fecha prevista y resultó una beba muy flacucha. Creció junto a sus padres pero el sufrimiento la acompañó muchos años…su padre bebía y las borracheras lo convertían en un ser muy agresivo con su familia.crying-2856_1920

La niña se convirtió en una destacada alumna en sus años escolares. Ya adulta resultó muy autoexigente. Su   autoestima evidentemente dañada la convertía en un ser muy sensible que solía rebajarse ante los demás. Estas situaciones Andrea las vivía con mucha angustia, pasaba horas llorando encerrada en su habitación.

Enamorarse de aquel hombre había sido fabuloso, le había dado la seguridad y protección que tanto anhelaba. Creyó que sus años de sufrimientos habían quedado sepultados en el pasado.

¿Qué creen que le ocurre hoy? Pues las heridas emocionales de su niñez se hacen presentes y ni ella comprende porqué se siente así.

Como le interesa mucho su familia investiga qué puede hacer. Una amiga, esas que tanto necesitamos en la vida, le recomienda el coaching como una alternativa para subsanar su situación.

En unas pocas sesiones Andrea logró entender qué le afectaba, tomó consciencia de que su niñita interior estaba muy lastimada, y ello generaba en su interior esa gran presión emocional que la martirizaba. Poco a poco fue recobrando su felicidad y ganas de disfrutar con su esposo.

Ese niño o niña que fuimos queda retenido en la profundidad del ser. Es preciso sanarlo para que la paz y armonía invadan el alma. La autora Lise Bourbeau en su libro “Las cinco heridas que te impiden ser tú mismo” sostiene la teoría de que venimos a vivir una experiencia vinculada a esas heridas del alma. Simpatizo mucho con ese concepto pues pude hacer mi propio proceso de sanación.