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Sanar mi interior, un desafío.

Sanar mi interior, un desafío.

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Los recuerdos, primeros indicios

Nacemos con un buen equipaje de creencias de nuestra evolución, cultura, familia. Todas limitaciones que, mientras somos niños pese a ellas, somos totalmente abiertos y receptivos a lo que nos da la vida. Vivimos con entrega y pasión. Con las primeras heridas comenzamos a construir las primeras corazas y máscaras, es decir, generamos mecanismos que nos permitan adaptar y sobrevivir. Esto último no es lo mismo que vivir, así nos vamos enredando en lugar de danzar con la vida.

Para darnos cuenta de cómo anda nuestra salud emocional, a veces sólo basta con echar una mirada a los recuerdos y contemplar si ellos sacan sonrisas y alegría en nuestro rostro o lo contrario. Si ocurre lo segundo la sugerencia es encontrar un camino que nos permita conectar con ese niño que fuimos y averiguar qué necesidades quedaron pendientes. Haciendo un proceso sanador que por ahí llaman rescatando a mi niño interior se logra consolar y abrazar a ese pequeño ser que aún vive en las profundidades de nuestro ser.

Es llamativo dialogar con personas que se manifiestan muy felices y al explorar sus recuerdos se llenan de amor y sonrisas al conectar con ellos. En cambio aquellas otras que viven enfermas o con problemas vinculares manifiestan haber tenido infancias difíciles o  problemáticas.

Si el niño interior está herido surge un adulto inestable, rígido, con dificultades para ser feliz. Grinder, co creador de la PNL,  le llama el ladrón interior. boy-477013_1280

El niño interior crea el sistema de “creencias básico” en el inconsciente, esto tiene que ver con los primeros sentimientos en edad muy temprana.

Rudolf Steiner determinó que esos sentimientos se reviven en ciclos de 7 años.

Freud habló de una necesidad de repetir. Jung lo denominó Niño Maravilloso, el cual posee un potencial innato, cuando sanamos sus heridas y los amparamos, se convierte en una fuente de energía inagotable.

“La infancia te demuestra que no necesitas grandes cosas para disfrutar y ser feliz.

¿Cómo es un niño? Humilde por naturaleza, le gusta jugar y aprender, fluye con sus emociones, no juzga ni se juzga, no hiere ni se hiere porque tiene contacto con el TODO.

Cualidades del ser verdadero:

                                                                                               Amorosidad  child-817369_1920

                                                            Cooperación

                                                           Alegría

                                                            Entusiasmo

                                Aceptación

                                                            Paz

                                                              Esencia espiritual

Esas son las cualidades de los niños que por todo lo mencionado se van opacando.

“Todos somos productos de nuestra infancia”. Michael Jackson.

Agresividad, baja autoestima, Co-dependencia, adicciones, desconfianza, disfunciones sexuales, miedo, autoexigencia, etc. Son en su mayoría resultado de las llamadas heridas del alma. Cuando limpiamos estas emociones se logra estabilidad emocional que se traduce en adaptabilidad en la vida a las circunstancias que se presenten.

Desde la Gestalt la sanación de nuestro niño interior tiene que ver con que la persona cambie su personalidad (ego) dándose cuenta de las situaciones que arrastra desde la niñez entorpeciendo su crecimiento, sus situaciones no completadas, que quedaron abiertas o interrumpidas, a veces durante muchos años.

Sanar nuestro niño interior implica trascender los miedos, aprehensiones y obstáculos generados por mí mismo en mis primeros años.

El niño interior es prácticamente el Alma de una persona, creada por su experiencia vital, la cual sabemos se genera a través de nuestros sentidos.

El rescate y la recuperación del niño interior es una tarea que requiere de tiempo y espacio perfectos para que ese ser que tenemos oculto, guardado en las profundidades de nuestro inconsciente salga y permite su rescate, su sanación.

La potencialidad del ser será la más beneficiada cuando ese niño interior se manifieste.

“La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños”. Friedrich Nietzsche.

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